• Karen Pérez Herrera

La importancia de la especialización en la traducción

Una vez finalizada la formación profesional, el traductor se enfrenta a nuevos desafíos, particularmente, a la vida laboral. Si bien la enseñanza universitaria nos ha otorgado las herramientas y conocimientos para enfrentar encargos de traducción de diferentes ámbitos y temas, estas herramientas han tenido más bien un carácter general.


Está muy bien tener la capacidad de trabajar con distintos tipos de texto pero, en la vida real, será de utilidad ser más bien específicos. Es imposible lograr ser especialista en todas las ciencias, lograr dominar la terminología propia de tal área, su estilo de redacción característico, el vocabulario, entre otras cosas tan importantes a la hora de traducir.


Es por esto que, una vez nos encontremos frente a la vida laboral, lo más recomendable será especializarse. Poder dominar una ciencia en específico nos hará más capaces de entregar productos de calidad, de sentirnos seguros, de ser más rápidos y eficientes. Además, los clientes preferirán por sobre otros candidatos a aquellos que tengan un mayor manejo sobre cierta área.


Dominar una ciencia en concreto es destacar entre la competencia.


Contrario a la creencia de que delimitar las áreas de trabajo resultaría en menos oportunidades de conseguir un cliente, especializarse nos vuelve el mejor candidato para aquel cliente que busca la traducción de un texto muy específico o un traductor con capacidades en concreto. Esto podría llevar a que seamos el mejor referente de traductor para aquella área, tendríamos mayor cantidad de encargos y por ende un mejor salario, que aquel que pretende abarcar todas las áreas.


Otros beneficios de especializarse


Como se mencionó anteriormente, la especialización nos haría más seguros y rápidos al momento de elegir los equivalentes y la forma de redactar cierto texto: al ser especialistas en una área, ya estaríamos familiarizados y acostumbrados a la forma en que ésta se desenvuelve. Especializarse nos lleva a estar en constante contacto con dicha ciencia, a leer artículos e investigaciones relacionadas, en pocas palabras, a dominar la forma en que esos textos se desarrollan.


Además, como ya se dijo al inicio, ser especialistas nos lleva a ser un buen candidato dentro del área que elijamos, puesto que el tiempo invertido en la especialización nos dará como resultado una mayor calidad en los trabajos que realicemos y una mejor posición frente a la competencia, además de prestigio frente a nuestros clientes quienes muy probablemente recurrirán a nosotros ante nuevos encargos de traducción.


¿Cómo especializarse?


Existen en general dos formas de especializarse: por experiencia y por formación profesional (cursos, másteres, diplomados, etc.).


Con la experiencia me refiero a estar constantemente expuestos a algún área, ya sea porque fue algo que estudiamos antes, trabajamos en ello en otras circunstancias, algo que hayamos traducido reiteradamente, etc. Por ejemplo, un traductor que de pasatiempo le gustaba mucho leer sobre psicología y por ende conoce muy bien la terminología y la redacción de este tipo de textos. Este traductor estaría especializado en psicología.


La especialización por formación profesional consiste en una decisión más consciente de dedicarse a alguna materia. Tomar cursos, hacer diplomados o másteres en alguna ciencia nos llevará a adquirir los conocimientos necesarios para volvernos especialistas.


Sea cual sea la forma o el área que escojamos para especializarnos, hacerlo nos llevará sin dudas a muchos beneficios. Seremos capaces de ofrecer trabajos de calidad y de atraer así a más clientes que, muy posiblemente, se quedarán con nosotros si somos buenos profesionales. Es imprescindible que los traductores posean un sentido innato de la curiosidad, que estén siempre deseosos de saber más y de mejorar cada día. Especializarse no será jamás una pérdida de tiempo ni de recursos. ¡Mucha suerte!



0 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo